Por Silvina Oroño – CEO – Grupo Alear SRL
Cerrar un año siempre invita a mirar hacia atrás. No solo para evaluar resultados, sino para comprender el valor de lo recorrido, especialmente en contextos complejos como los que atravesamos.
Las PyMEs han vuelto a demostrar que son mucho más que unidades productivas: son motores sociales, espacios de trabajo genuino, contención para miles de familias y una pieza clave en el desarrollo de cualquier país que aspire a crecer de manera sostenida. En escenarios de incertidumbre, son ellas las que sostienen el entramado económico real, el que no se ve en los grandes titulares pero sí en la vida cotidiana.
En ese camino, el liderazgo de las mujeres ocupa un lugar cada vez más visible y necesario. Mujeres que gestionan, deciden, sostienen equipos, emprenden y vuelven a empezar. Liderazgos que combinan firmeza con sensibilidad, visión estratégica con compromiso humano, y que entienden que crecer no es hacerlo solas, sino con otros.
Nada de esto sería posible sin el trabajo en equipo y sin las redes que acompañan: cámaras empresarias, asociaciones, espacios de intercambio y colaboración que funcionan como verdaderos sistemas de soporte. En tiempos difíciles, la solidaridad, el intercambio de experiencias y el acompañamiento mutuo dejan de ser un valor agregado para convertirse en una necesidad.
También es justo reconocer el rol de los impulsos y herramientas promovidas desde el ámbito gubernamental. Cuando existen políticas que buscan fortalecer al sector productivo, acompañar el empleo y fomentar el desarrollo local, se genera un marco que permite sostener y proyectar, aun en contextos económicos contraídos.
El desafío hacia 2026 no es menor. Economías más ajustadas, mercados cautelosos y decisiones que deberán tomarse con mayor precisión. Pero si algo ha quedado claro es que la resiliencia, la capacidad de adaptación y la construcción colectiva siguen siendo nuestras mayores fortalezas.
El camino no será simple, pero el compromiso sigue intacto. Apostar al trabajo, al vínculo, a la cooperación y a una mirada de largo plazo es, hoy más que nunca, una forma concreta de esperanza.
